por Markus Langemann //
Es war Heinrich Böll, jener literarische Titan und spätere Nobelpreisträger, der im frostigen Januar 1972 der Bild-Zeitung vorwarf, durch ihre reißerischen Überschriften und undifferenzierte Berichterstattung „eine Atmosphäre der Hetze und Denunziation“ zu erzeugen.
Con esta resuelta postura, Böll representaba los valores del Grupo 47, el círculo intelectual que entonces como ahora defendía la diversidad de opiniones, la reflexión crítica y el respeto por los que piensan diferente. Las palabras de Böll, que en su día se consideraron una apasionada defensa de una sociedad abierta, parecen ahora una amarga profecía. Y es que las críticas vertidas en su momento contra la editorial Springer se aplican con una precisión aterradora a la radiotelevisión pública actual, especialmente a la ARD. La reciente debacle en torno a la entrevista de verano con Alice Weidel, líder de la AfD, es una prueba simbólica de ello. Una entrevista que debía contribuir a la claridad informativa se convirtió en una miserable farsa -¿o incluso en un montaje deliberado?
A Ingeniero de sonido de ARD lässt sich – wenn auch anonym auf der Social-Media-Plattform „X“ in schonungsloser Deutlichkeit zitieren: „Ich persönlich glaube bei diesem Interview nicht mehr an Zufälle.“ Er beschreibt minutiös, wie technische Abläufe, die normalerweise Routine sind, bewusst oder mindestens fahrlässig unterlassen wurden. Das Echo auf Weidels In-Ear-Monitor, der permanent störende Chor im Hintergrund – all dies „wirkt inszeniert“ und „unethisch“, ein Versagen oder sogar eine bewusste Sabotage der öffentlich-rechtlichen Technik und Redaktion. Was den technischen Teil betrifft, kann ich aus langjähriger Arbeit im TV diese Abläufe bestätigen.
El catedrático de Comunicación Michael Meyen, de la Universidad Ludwig Maximilian de Múnich, puso nombre al desequilibrio estructural del aparato de servicio público, en una entrevista que tuve con él en 2021:
Periodistas que no sólo se sitúan a la izquierda por convicción ideológica, sino que actúan desde una lógica que les promete seguridad laboral. Según Meyen, la profesión se ha radicalizado por su precarización económica y atrae sobre todo a quienes están dispuestos a hacer sacrificios en términos de ingresos y seguridad al servicio de una misión política. Esto ha dado lugar a un complejo mediático que se confirma una y otra vez, pero que hace tiempo que ha perdido su papel de cuarto poder de control y objetividad. La ARD, financiada con las contribuciones obligatorias de todos los ciudadanos, tiene una responsabilidad especial. Sin embargo, en lugar de defender una cultura abierta de debate e información neutral, crea -en el caso de Weidel, al parecer deliberadamente- precisamente la atmósfera de la que ya advirtió Heinrich Böll en 1972: agitación, denuncia, un clima de intolerancia hacia los que piensan diferente. El hecho de que también se sospeche de manipulación técnica exacerba el drama.
Die NZZ resümiert treffend, dass „öffentlich-rechtliche Sender im Umgang mit der AfD nicht nur kritisch, sondern häufig dämonisierend auftreten, was der politischen Fairness widerspricht.“ Dies widerspricht grundlegend der eigentlichen Aufgabe, die öffentlich-rechtliche Sender im Dienste der Demokratie wahrzunehmen hätten. Meinungspluralität und Unabhängigkeit sind keine optionalen Zugaben, sondern zwingende Voraussetzungen demokratischer Informationsvermittlung. So stehen wir heute, fünfzig Jahre nach Bölls Appell, erneut an einem kritischen Scheideweg. Während Springer eine privatwirtschaftliche Instanz darstellt, steht der öffentlich-rechtliche Rundfunk in direkter Verpflichtung aller Bürger. Ein Fortbestehen dieser Zustände darf nicht geduldet werden.
Es hora de reformar en serio el panorama de los medios de comunicación de servicio público. Como mínimo, es necesario aliviar a los ciudadanos de la carga financiera de una institución que no sólo descuida su obligación de neutralidad y objetividad, sino que la incumple deliberadamente una y otra vez. El legado de Heinrich Böll nos obliga a hablar alto y claro antes de que se extingan los últimos restos de confianza en una institución que fue creada originalmente para preservar esa misma confianza.
Persönlich vertraue ich ihr schon länger nicht mehr.

5 respuestas
Ich hatte einen Teil des Sonntagsinterviews mit Alice Weidel gesehen. ich an meiner Stelle wäre aufgestanden und hätte den Redakteur sitzen lassen. Mir war sofort klar, hier wird ein böses Spiel gespielt.
Es ist interessant die Kommentare von mir unbekannten zu lesen. Sowohl das was Thomas Mann schon vor 70 Jahren schrieb. Wenn ich diese Themen bei meinen Töchter anspreche heißt es immer: was du nur immer hast.
Ich bin ebenfalls stark irritiert und bin der Überzeugung, dass uns unsere derzeitige Regierung und die CDU verrät.
Es infantil por parte de los viejos y anticuados medios de comunicación creer que pueden perjudicar a la AfD con este tipo de acciones. Nada puede evitar su caída y al final se convertirán en irrelevantes. Han perdido la brújula, las antiguas estrellas de ARD y ZDF están horrorizadas de lo que ha sido de la otrora emisora líder. Como siempre, la corrupción genera menos rendimiento social global en comparación con la competencia abierta y leal. Lo vemos no sólo en el ámbito de la cultura, sino también en los negocios y la política.
No pueden ladrar. Sólo pueden ladrar como una manada de beagles adiestrados. Aunque apareciera el nieto nazi Friedrich Merz con brazalete y bigote, no percibirían el peligro real.
Tampoco pueden con Thomas Mann. En 1953, escribió la siguiente frase en un ensayo titulado "Comprendre" (publicado en 1956 en el volumen "Nachlese"):
"Por otra parte, me disgusta y avergüenza el débil y olvidadizo apego de Europa a América, que es tan extraña y contradictoriamente compatible con esa arrogancia como el profundo respeto por la antigua dignidad histórica y el escrutinio de nuestro continente que siempre puede observarse por allí, Europa como una colonia económica, una base militar, un glacis en la futura cruzada nuclear contra Rusia, como un trozo de tierra interesante desde el punto de vista anticuario y al que merece la pena viajar, pero cuya ruina total se llevará la palma en la batalla por la dominación mundial."
Escrito hace más de 80 años y hoy casi nuevo. ¿Cuándo lo entenderemos?
Vor über 70 Jahren, nicht vor über 80 Jahren, hatte Thomas Mann den Essay geschrieben. Auf das Zitat bin ich durch einen Vortrag von Wolfgang Effenberger aufmerksam geworden. Alles, was er publiziert, kann ich nur wärmstens empfehlen.
Wahrscheinlich bin ich nicht der Einzige, der sich die Frage stellt, wie Thomas Mann schon 1953 zu dieser entschiedenen Einschätzung amerikanischer Geopolitik gelangen konnte. Möglicherweise waren damals in elitären amerikanischen Kreisen geheime Informationen über die „Operation Dropshot“ durchgesickert, von denen er etwas mitbekommen hatte.
La sincronización de los medios de comunicación y el abuso deliberado del poder institucional para desacreditar a los disidentes ha sido una tradición incalificable en Alemania desde el Tercer Reich y también durante el régimen del SED.
Ahora asistimos al canto del cisne de los derechos democráticos en la era de los autoproclamados bienhechores con moralina barata y espectadores mudos de la mayoría silenciosa.
¿Adónde se supone que nos lleva el principio de tolerancia sin límites de gran parte de esta sociedad alemana, si no es directamente al abismo de una sociedad de la diversión sin sentido, que tan fácilmente utilizan los ideólogos de los colores verde y rojo para sus propios fines?
¡Pobre Alemania!