del camarero B. Stehle //
A veces te sorprenden cosas que en realidad sólo son lógicas en el contexto de acontecimientos más amplios. La sorprendente victoria electoral de Donald Trump en Estados Unidos es un ejemplo de ello. Después de que durante mucho tiempo se hubiera pronosticado una carrera a la par, los medios de comunicación se pusieron inmediatamente a buscar las razones del resultado electoral después de las elecciones. En tales situaciones, disponemos de numerosos instrumentos de encuesta que nos ayudan a reconocer qué grupo de votantes se comportó de qué manera y qué motivos superficiales se adujeron para la decisión respectiva. Pero, ¿explican realmente tales instrumentos las causas subyacentes y la evolución?
Una breve digresión: el experto en movimiento Lawrence van Lingen lleva muchos años trabajando con atletas profesionales y otras personas. Su método consiste en entender el cuerpo como un sistema holístico y, en el caso de problemas de cualquier tipo, no fijarse en los síntomas, sino en el contexto más amplio en el que han surgido. Su objetivo es comenzar el análisis "río arriba". Donde empiezan los problemas. Desde luego, no es el único que adopta este enfoque. Este ejemplo sólo pretende ilustrar el hecho de que en nuestros sistemas occidentales parece que hemos desarrollado un método a todos los niveles que consiste en querer eliminar los síntomas pero evitar las causas porque son demasiado complejas o incómodas. Por ejemplo, los dolores de estómago frecuentes se tratan con pastillas y el descontento con los flujos migratorios con promesas de deportación. Abordar las causas sería más complejo, incómodo e impopular.
En las democracias liberales ya se han celebrado numerosas elecciones nacionales en 2024, como en el Reino Unido, Francia, los Países Bajos, Japón y ahora Estados Unidos. El sitio Financial Times informaba en un artículo al respecto de que todas estas elecciones tenían algo en común: Según el artículo, la última vez que se produjo una oleada de derrotas de este tipo fue hace 120 años. Para explicar esta evolución, el artículo se refiere a una encuesta internacional según la cual la inflación y el aumento del coste de la vida figuran entre las mayores preocupaciones de los ciudadanos.² Aunque es innegable que la inflación ha sido un tema importante en los últimos años, hay que señalar que este tipo de encuestas deben tratarse siempre con mucha cautela. Por ejemplo, a los encuestados se les dieron las respuestas posibles, con lo que centraron su atención en determinadas cosas. Además, sabemos hasta qué punto la formulación de la pregunta y las respectivas opciones de respuesta pueden influir en el resultado.³ Por otra parte, en el artículo se mencionaban como causas los movimientos migratorios y la agitación política.
Sin querer descartar estos síntomas por insignificantes, es posible que las elecciones sean la expresión de una evolución más amplia, cuyas causas pueden encontrarse más "río arriba". El historiador Peter Heather y el economista político John Rapley, en su libro recientemente publicado Por qué caen los imperios Paralelismos entre nuestra época y los años críticos del Imperio Romano. Esta comparación se ha hecho a menudo y a muchos puede parecerles manida. Sin embargo, los autores demuestran convincentemente que la pérdida relativa de importancia frente a otras potencias plantea tanto al Imperio Romano como al Occidental grandes retos que no pueden superarse con respuestas retrógradas o eslóganes populistas. El historiador Niall Ferguson, profesor de Stanford, marcó recientemente un tono diferente al proclamar: "Ahora todos somos soviéticos"⁴ Como ejemplos de los paralelismos citó el hinchado ejército, la adhesión de las élites a falsas ideologías y el descenso de la esperanza de vida en varios países occidentales.
Estos dos puntos destacados sólo pretenden sugerir que en Occidente nos enfrentamos a enormes desafíos y que los cambios profundos son inevitables. La cuestión es si los provocamos activamente o si dejamos que sucedan y luego reaccionamos ante ellos, y todo apunta a lo segundo. Los que están en el poder niegan la realidad y pintan un cuadro falso de la situación, de la mano de los grandes medios de comunicación. La gente es consciente de esta disonancia, aunque probablemente la mayoría no sea consciente de ello. La deselección de los partidos en el poder debe verse como una señal de alarma de una profunda pérdida de confianza en nuestro sistema. La tragedia es que los respectivos partidos de la oposición se benefician de ello, pero también ignoran el problema. Aún tenemos la oportunidad de evitar lo peor mediante una mayor cooperación global y en pie de igualdad. Puede sonar utópico que un partido que se presente limpio pueda ser elegido en el clima actual. Por el contrario, el camino actual parece conducirnos directamente a una distopía. Lo paradójico es que sólo parece que podemos elegir entre distintos caminos. Parece que las cartas de los bares ofrecen actualmente sobre todo cócteles a la antigua usanza, que aparecen bajo diferentes nombres.
¹ https://www.ft.com/content/e8ac09ea-c300-4249-af7d-109003afb893
² https://www.ipsos.com/en-uk/what-worries-world-august-2024
Cf. entre otros Kahnemann, Daniel: Piensa rápido, piensa despacio o Ariely, Dan: Previsiblemente irracional.
⁴ https://www.thefp.com/p/were-all-soviets-now

2 respuestas
Werter Herr Zorn,
Ihr letzter Satz wird wohl den Tanz am eindrücklichsten beschreiben…
Denn wenn die aktuelle „westliche“ Gesellschaft nur annähernd eine Vorstellung des notwendigen Handelns in den Köpfen bereit hielte, dann hätten wir nicht eine der Weltumspannenden Krisen in der aktuellen Dramatik zu lösen.
Wie excellent, durchdringend und mich beängstigend die westliche Medienpropaganda funktioniert, erlebe ich als Ostdeutscher, der seit 10 Jahren im Westen lebt, auf eine fassungslose Art und Weise.
Und somit bin ich auf den großen Knall ein weiteres Mal in meinem Leben vorbereitet, Jahrzehnte in den 80er Jahren des letzten Jahrhunderts geübt, Anfang der 90er Jahre geglaubt, alle Schrecken überwunden zu haben und nun eines Besseren belehrt, gilt leider heute mehr als jemals zuvor, dass in der Schule gelernte Angst vor dem Imperialismus keine zu verlachende Theorie ist, sondern bittere Realität. Passen Sie alle gut auf sich auf…
Wie im Privaten so auch im Politischen stecken die meisten Menschen gern den Kopf in den Sand. Dann müssen sie der Realität nicht sofort ins Auge sehen. Nur diejenigen die schon vom Niedergang des Systems betroffen sind, und die Resilienten sehen die Menetekel an der Wand. Typisch für die Phase des Niedergangs ist, dass jetzt Gaugler und Großsprecher zum Zuge kommen, die Wunderheilung versprechen. – Sagen was ist und was sein soll. Das wäre Führung. Nur wird in Massendemokatien der Überbringer der schlechten Nachricht leider abgewählt, weshalb sich alle bemühen die Realität so lange wie möglich zu leugnen. Was passiert denn? Erstens: Der Neokolonialismus, auf dem ein Großteil des westlichen Wohlstands beruhte, geht seinem Ende entgegen. Zweitens: Der Wohlstand schrumpft und ist extrem ungleich verteilt. Drittens: Die Welt wird multipolar, die nicht-westlichen Gesellschaften erheben ihre Stimme und formieren sich. Massendemokratien sind für die Problemlösung extrem schlecht gerüstet. Nur wer da die Probleme verbal verdrängt und mit gedrucktem Geld löst, gewinnt kurzfristig, steckt dann jedoch bis zum Hals in Schulden. So hat der Westen die letzten Jahrzehnte (oder Jahrhunderte?) gelebt und geherrscht. Nun schaut uns das alte und ewige China gleichmütig an. Und das noch junge Russland begehrt auf. Indien fügt sich nicht mehr länger. Brasilien auch nicht. Selbst Afrika wacht langsam auf. – Der Westen ist hilflos. Ein Greis regiert die Weltmacht USA. Die Alten lassen die Puppen noch einmal tanzen. Wo wird der Tanz enden? Hoffentlich nicht über den Gräbern.