Hay fiebre en la capital. Claro que el tema es la corona, pero el virus de la adicción a las noticias se extiende, ¿o son sólo rumores? La información se difunde más que nunca, de forma deliberada, intencionada y destructiva.
Nada es lo que parece en el candelero. En esta nueva columna, un conocedor del corazón del Berlín político escribe sobre su pasado y sus conversaciones de trastienda.